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El bozal no es un castigo, sino una necesidad



    

 

Cinco razones que aconsejan su uso en nuestros perros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Un amable lector de NUESTRAS MASCOTAS nos ha invitado a tratar un tema de actualidad: el bozal en nuestros perros. Nos pregunta si su uso es obligado, qué papel cumple, las razones que puede tener el dueño para colocar bozal a su perro y algunas cosas más.

Antes de entrar en la descripción de este complemento de nuestra mascota, querríamos hacer una advertencia a nuestro amable lector que, en una parte de su carta, pregunta si el bozal es un castigo corporal a nuestra mascota. En sus palabras detectamos algunas dudas sobre el adiestramiento de nuestro amigo el perro.
Lo primero que tenemos que advertir es que nuestras mascotas necesitan de nuestros cuidados y atención, existen muchos métodos, hoy en día y con resultados muy positivos se está aplicando el adiestramiento positivo. Éste consiste en premiar al animal cuando la acción que hace es correcta e ignorarlo cuando su comportamiento no es el ideal.
El castigo físico no se debe aplicar y esta censurado, pero queremos destacar que el uso de los bozales no es, en absoluto, ningún castigo sino que puede ser imprescindible en casos de coprofagía (que el perro coma heces fecales) o si el animal presenta alguna actitud violenta. En el caso y de acuerdo a normas ya existentes de que la raza sea potencialmente peligrosa su uso es obligatorio para salir a la calle.

RAZONES PARA SU USO

Estas son algunas razones por la que los dueños deciden colocarle bozal a su perro:

Agresividad del animal: La forma de acabar con este problema es corregir conductas y adiestrar adecuadamente al ejemplar. A veces el bozal refuerza las conductas de ataque.

Coprofagía: El bozal está contraindicado, puesto que este comportamiento es el resultado de situaciones de ansiedad o de una dieta insuficiente, por lo que hay que saber la causa y tratarla.

Evitar la ingestión de cuerpos extraños o comida del suelo: Con el bozal sólo solucionamos pasajeramente este problema, pero la verdadera solución es contactar a un adiestrador.

Adiestramiento del animal: Hay bozales que se usan para educar y corregir algunas conductas indeseadas. Son conocidos como Haltie o cabezada de caballo y cuando se tira de él obliga al animal a mirar al suelo corrigiendo su conducta.

En la consulta del veterinario: Algunos ejemplares llegan a la consulta muy nerviosos, por lo que el bozal puede ser necesario para evitar mordiscos tanto al veterinario como a los propios dueños.

BOZALES CLÁSICOS

Hay dos bozales clásicos: el regulable y el de tipo canastilla.

El regulable es un bozal muy seguro, aunque demasiado incómodo para el animal. No son recomendables en caso de animales agresivos puesto que no cierran completamente la boca y se pueden pellizcar con los dientes.

Los de canastilla: Son un poco menos incómodos por que el animal puede abrir la boca en su interior. En los últimos años, se están sacando al mercado variedades de bozales de cuero que se adaptan a la forma del cráneo de cada raza.
Salir a pasear con un perro que no para de tirar de la correa puede convertirse en una experiencia desagradable para el dueño o incluso peligrosa dependiendo del carácter y tamaño del mismo. Para erradicar esta dificultad muchos adiestradores apuestan por los bozales de tipo Haltie. Este tipo de bozal no nos ayuda a acabar con el problema, porque no enseña al perro a no estirar sino que le es físicamente imposible hacerlo. El bozal puede ofrecernos una solución pasajera, pero tenemos que recordar que para acabar con estos comportamientos indeseados debemos educar correctamente a nuestra mascota.

 

 

 

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