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La memoria en el perro.

El perro guarda los recuerdos positivos y negativos para utilizarlos cuando se enfrenta a una situación similar.


El perro tiene capacidad de almacenar recuerdos a largo plazo, sobre todo si son fruto del aprendizaje basado en la repetición cuando son cachorros. Si usted quiere que su perro memorice determinada información, repítaselo y prémiele cuando lo recuerde.

La memoria canina está enfocada al servicio de su supervivencia. De forma que si un perro experimenta dolor al comer un erizo, evitará repetir ese comportamiento que le ha resultado desagradable y que ha supuesto un riesgo para su vida.

Pero, ¿qué es la memoria de un perro?. "La memoria es la facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado", define la Real Academia Española. Y un perro también posee esa capacidad de almacenamiento de información en su cerebro.

Experiencias 

El perro guarda los recuerdos positivos y negativos para utilizarlos cuando se enfrenta a una situación similar. Es el caso de un animal que haya sido atropellado por un coche: tendrá miedo de la carretera y huirá de los coches porque ha memorizado la experiencia y lo aplica en su vida cotidiana. 

Un perro puede memorizar información sobre situaciones que le ayudan a sobrevivir en su entorno, como sobre el aprendizaje de la convivencia con sus dueños. Pero la memoria también le sirve para desempeñar determinadas funciones, como la de guía de personas invidentes.

No obstante, la estrecha convivencia que los perros mantienen hoy con sus dueños, sobre todo en el ámbito urbano, ha cambiado las prioridades memorísticas de los canes. Necesitan recordar los gestos corporales o el tono de voz que sus dueños emplean cuando están contentos o enfadados.  Y es que, para los perros, los dueños son miembros integrantes de su manada, por lo que memorizan la información que les resulta útil para relacionarse con ellos.

La memoria del perro también puede estar al servicio del aprendizaje de determinadas actividades, como las que desarrollan los perros que ayudan a detectar droga, explosivos o personas sepultadas bajo los escombros en situaciones de catástrofe.

Un perro al que se le enseña desde cachorro determinadas pautas de comportamiento para desarrollar habilidades, como su capacidad olfativa, aprende y memoriza pautas de actuación que repetirá cuando sea necesario.

Los perros y la repetición

Un perro memoriza a partir de la repetición y los hay más rápidos y hábiles a la hora de recordar que otros. Los perros de trabajo, como los pastores, o los que realizan labores sociales, como los asistentes de personas minusválidas, tienen mejor capacidad memorística, porque la trabajan con mayor frecuencia. 

Lo habitual es que un perro con buena memoria sea hábil y rápido a la hora de aprender. Recuerda información y comportamientos a través de la repetición. Hay perros a los que dos ocasiones les resultan suficientes para aprender a sentarse cuando se les da la orden y otros que precisan cinco repeticiones o más para asimilar y recordar determinadas pautas. 

Los estímulos positivos y negativos influyen en el cerebro del perro, que seleccionará en su baúl de los recuerdos los que le aportan satisfacción frente a los que le producen sensaciones desagradables. Esta información la memorizan a base de la repetición de las experiencias. 

Los perros, además, tienen mejor memoria cuando son más jóvenes. Los cachorros aprenden con facilidad: son como una hoja en blanco en la que todo queda impreso.

Los perros mayores, a partir de diez años, tienen más probabilidades de perder capacidad memorística debido a enfermedades neurológicas, como la demencia senil.

Ellos cambian su ritmo de descanso, están desorientados y disminuye su capacidad de almacenar recuerdos para aplicarlos a las situaciones cotidianas.

Más o menos memoria, lo ideal es que un perro, al final de su vida, tenga registrados en su cerebro recuerdos positivos, como el cariño y dedicación de sus dueños.


 

 

 

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