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El perro y el agua.


Cuando llega el calor, hay que tener a nuestro perro bien hidratado.

De entrada, cuatro consejos básicos para que el perro esté bien hidratado:

  • El perro debe disponer siempre de agua limpia y fresca. 
  • En verano, hay que cambiarla varias veces al día. 
  • El perro puede beber toda la cantidad de agua que quiera. No hay que restringírsela. 
  • Evitar que ingiera agua que no sea potable (ríos, mar, charcos o agua estancada). 

El perro, como muchos seres vivos, entre ellos el hombre, está formado en gran parte por agua, en concreto, las dos terceras partes. Por ello, hay que procurar que no le falte nunca el agua.

La salud depende de una buena hidratación porque, entre otras cosas, el agua es fundamental en la regulación de la temperatura corporal del perro. 

Un perro puede sobrevivir a la falta de alimentos, pero si pierde más del 12% del agua de su cuerpo puede llegar a morir.

El agua resulta esencial, porque transporta sustancias, de todo tipo, del interior al exterior del organismo (toxinas), y cumple un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal. 

Por todo ello, el perro debe disponer siempre de agua limpia y a una temperatura adecuada (ni muy fría, ni demasiado caliente).

Si el agua está demasiado caliente o sucia, el animal beberá igualmente por necesidad y consumirá menos cantidad de la necesaria, por lo que su organismo se acabará resintiendo.

El agua, sobre todo en verano, hay que cambiarla varias veces al día. 

Si el perro bebe mucha agua, incluso más de lo normal, no resulta perjudicial para su salud, porque la eliminará con facilidad.

Sólo hay que restringir el agua en caso de que el perro vomite mucho.

Hidratación extra 

El animal necesitará más agua tras el ejercicio físico, cuando hace mucho calor o si tiene fiebre. En el caso de las hembras, también durante el período de lactancia o, en caso de enfermedades que cursen con diarreas, vómitos o hemorragias. 

Por norma general, el perro sólo debe beber agua.

Cuando son cachorros pueden tomar algo de leche, pero no mucha, porque hay animales que tienen dificultad para digerirla y, además, no es un alimento fundamental para ellos. Por otro lado, el perro no debe beber de charcos, aguas estancadas, o del mar.

Tampoco es recomendable que beba de un río, por muy limpia que parezca el agua. 

Una buena manera de comprobar el nivel de hidratación del perro es a través de la elasticidad de la piel. Si al pellizcarla no se muestra elástica, y vuelve rápido a su sitio; está deshidratado. 

En conclusión: agua, toda la que quiera, siempre limpia y a temperatura ambiente. Es preferible que no coma, a que no beba. 

El pienso canino se compone de varios nutrientes, uno de los más importantes es el agua, pero también contiene hidratos de carbono, proteínas, lípidos, minerales y vitaminas. 

El agua es el nutriente más importante de la dieta, porque el 70 % del peso corporal es agua, sobre todo en los cachorros. Los perros que comen alimento seco deben consumir más cantidad de agua que los que se alimentan con pienso de lata. 

 

 

 

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