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El Veterinario. Nuestro Guía

 


¿Perro agresivo o propietario irresponsable?.  

La agresividad de los perros es el motivo más frecuente de visita a la clínica veterinaria y amenaza con convertirse en un problema de Salud Pública. Cada día, las sociedad se formula esta pregunta: ¿existen razas que genéticamente muestren un carácter violento o la personalidad del can depende del carácter del dueño y de la educación recibida?”. Hay razas que no se han adaptado aún a la vida doméstica y otras a las que la educación dentro del seno familiar impulsa a alumbrar muestras de agresividad. El veterinario juega un importante papel en estas manifestaciones caninas, como conocedor de los factores que afectan a ese comportamiento. Él es quien puede hacer su diagnóstico precoz del comportamiento y su seguimiento posterior.

A propósito de los reportajes sobre agresividad en los perros que realzamos en nuestro número anterior, se han multiplicado las opiniones y preguntas formuladas por nuestros lectores El contenido de la está dedicado a repartir las responsabilidades de este comportamiento entre el animal y su dueño. De las numerosas comunicaciones recibidas hemos concluido que el tema de la agresividad, que ya constituye uno de los principales motivos de la visita de los perros a las consultas veterinarias, se ha convertido en una cuestión de Salud Pública.

Para muchos de nuestros amables comunicantes, la principal causa principal del comportamiento de los perros de debe a la existencia en el mercado de razas de perros que tienen una histórica inclinación guerrera o cazadora. Se trata de razas que aún no han conseguido adaptarse a su vida doméstica. Para otros, la responsabilidad total del comportamiento agresivo reside en la equivocada educación que el dueño aplica a su mascota.

Para los primeros, habría que prohibir la cría y comercialización de razas caninas que tienen probada un comportamiento agresivo, mientras que para los segundos, los comportamientos violentos de los perros habría que imputárselos a sus dueños.

La cuestión de este debate tiene un planteamiento muy simple: ¿existen razas que genéticamente muestren un carácter violento o la personalidad del can depende del carácter del dueño y de la educación recibida?”.

La contestación a esta pregunta centra todo el debate. Sara Rueda, criadora de la raza Pit Bull, es contundente al afirmar que "el problema tiene su origen, en la mala información y en la poca confianza que brindamos a nuestros perros”. Según esta criadora, “lo que más influye es la forma de ser de cada propietario, porque tarde o temprano el can se acaba pareciendo al amo".

LAS RAZAS.

En general, no existen razas de perros especialmente agresivas, sino que son razas que han vivido durante muchos años, quizás siglos, encargados de actividades que poco o nada tienen que ver con la actual forma de vida. Hemos ido introduciendo en los hogares nuevas razas de perros que estaban adiestrados para otros fines, como puede ser la caza o la vigilancia del ganado, y que hemos querido convertir en perros de compañía.

Un ejemplar de caza puede presentar conductas anómalas si lo traemos al hogar y, aún se hacen más anómalas que si le inculcamos conductas anómalas en la misma familia, como puede ser dormir en nuestra cama u ocupando nuestros espacios privativos.

El etólogo Antonio Pozuelo Cisneros, afirma que "siempre han existido unas razas más conflictivas que otras, puesto que desde el Imperio Romano se han seleccionado ciertos ejemplares por su fiereza en el combate y en la lucha. Asimismo, cualquier raza puede ser agresiva debido a la ignorancia, falta de paciencia y desidia del dueño”.

LA EDUCACIÓN.

Pero no hay que achacar estos comportamientos anómalos a las razas, ya que las raíces de la violencia en el perro son de muy variada índole. Según el profesor Rubén Mentzel, el comportamiento agresivo de los perros se debe a factores genéricos pero también a factores ambientales, fisiológicos, motivacionales, instrumentales y hasta patológicos.

El perro emplea naturalmente su agresividad para regular sus relaciones con otros miembros de la manada o de la manada con otros animales. Cuando este perro pasa a un entorno doméstico, esta agresividad emerge y puede causar problemas de convivencia con el resto de los habitantes del hogar.

Esta afirmación que es la generalmente manejada por los educadores de perros, nos lleva a otra conclusión: Los comportamientos violentos provienen esencialmente de un defectuoso aprendizaje, aunque sin olvidar que existe un número reducido de motivos genético, de nacimiento y raza.  La actitud violenta es distinta según las razas.

Muchos de nuestros comunicantes aceptan esta tesis y de ella sacan la conclusión de que, si es el aprendizaje El primer causante de la agresividad, este comportamiento violento es culpa del propietario. La proliferación de peleas de perros clandestinas, Han incrementado el adiestramiento de los animales para que cumplan este cometido. Se les prepara para esas acciones de lucha contra otros perros. “Los perros son de naturaleza noble pero si se les educa para odiar, todo en él se desarrolla para este objetivo”, dice uno de nuestros amables comunicantes.

EL PAPEL DEL VETERINARIO.

En la distribución de responsabilidades de la violencia de un perro, hay que anotar la de mantener una vigilancia sobre el animal que permita una detección precoz de ese comportamiento violento. Cuanto antes se detecte, más sencillo será tratarlo y controlarlo. Aquí interviene el propietario, que debe hablar del comportamiento de su perro al veterinario en las distintas visitas.

El veterinario debe informarse, asimismo, de la conducta del cachorro, ya que el propietario no siempre va a saber reconocer los primeros signos de agresividad y sus consecuencias en el futuro. En cualquier caso, para evitar situaciones fatales, es fundamental recibir información sobre la raza con la que se va a convivir y cuál es el tipo de educación que necesita. No olvidemos que un perro equilibrado y bien educado puede ser la mejor compañía para la familia.

El veterinario conoce y sabe el tratamiento a realiza con los variados factores que influyen en la agresividad de un perro. En nuestro número anterior dijimos que nuestro primer consejo a los dueños de perros agresivos es que acudan a la consulta de su veterinario, que es el único experto capaz de hacer una valoración profesional de los orígenes de ese comportamiento. Una consulta que debe hacerse tan pronto aparece el primer signo y atisbo de agresividad, sin esperar a que llegue a niveles de peligro.

Pero, además del diagnóstico precoz de la agresividad, hay que hacer un seguimiento del problema. Uno de los veterinarios consultado por nuestros equipos recomendaba que estos tenedores de perro hablen del comportamiento del animal en todas las consultas por la que acudan al veterinario.

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