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La Familia y la Mascota

 


¿Quién es quién en la familia?.

 

Ya he dicho en varias ocasiones que el principio básico del adiestramiento de un perro debe partir del convencimiento de que, desde que nace el animal tiene la obsesión de buscar un sitio en su camada. Al final, el más fuerte de toda la camada asumirá el puesto de “perro alfa”.

Si al perro recién nacido se le saca de la camada y se le introduce en otro grupo, como puede ser una familia, busca una nueva ubicación es ese nuevo colectivo. El perro tiene una especial predilección por la raza humana y tenderá a integrarse dentro del grupo que lo ha adoptado. Es el momento de hacerle entender que, en esta nueva camada, su puesto “esta por debajo de nosotros”.

No debemos demorar mucho ese emplazamiento. Si crece sin esas nuevas ubicaciones familiares, el perro no acepta las órdenes de su dueño al cual ha considerado como un miembro inferior. Cuando llega el cachorro a casa es el momento de fijar la postura de líder de la familia, consiguiendo su respeto y no dejando que  el cachorro haga lo que se le antoje. Hay que lograr que el recién nacido acepte nuestras órdenes y nos admita como el perro alfa. Incluso las relaciones dentro de la familiar, las posibles discusiones y reprimendas dentro del clan familiar se hagan sin que el perro detecte que el dueño de la casa a perdido su autoridad. El rango del “pero alfa” nunca debe ser menoscabado.

Es fundamental el dictar normas de comportamiento desde el primer día. Ördenes tajantes, siempre en el mismo tono imperativo-Si es necesario, hay que darle un pequeño golpe con la mano o con un periódico enrollado. Una vez que la advertencia ha sido cumplida, perece adecuado darle una recompensa. Primero, obedecer; luego, premiar.

El adiestramiento básico puede empezar hacia los seis u ocho meses y consiste en ejercicios de llamada, caminar correctamente con la correa, detenerse, sentarse, etc. Sin embargo, en la práctica no existe una edad en la que el perro pueda empezar a aprender algo. Esto debe suceder de forma natural desde que es cachorro, a partir de los primeros días de convivencia y después de que se haya ambientado, tanto en lo que concierne a no defecar dentro de casa o no mordisquear los muebles, como al establecer una relación de juego-confianza que llevará al cachorro a reconocer en el propietario a su amo, al que tiene que ofrecer su afecto y obediencia innatos.

LOS NIÑOS

Creo que la mayor parte de las familias quieran conocer pautas para dirigir  las relaciones de las mascotas y los niños en el seno del hogar. Hemos recurrido a unos consejos propuestos por Miguel Ibáñez Talegón. Veterinario y Profesor de Etología y Protección Animal de la Universidad Complutense de Madrid.

El primer consejo lo dirige a la forma en que se puede introducir un nuevo bebé en el hogar donde hay ya un niño. Dice el profesor Ibáñez que, “por fortuna, la mayoría de las mascotas miran a los niños con curiosidad y no presentan signos de agresividad hacia ellos”. Sin embargo, algunos perros pueden percibir a los bebes como un mamífero extraño y una posible pieza de caza, sobre todo, aquellos que nunca han visto a un bebé y, por tanto, no pueden reconocerlo como una cría de los seres humanos. Para ayudar a prevenir accidentes, debemos tomar algunas precauciones.

En primer lugar tenemos que asegurarnos de que nuestra mascota no tiene ningún problema de agresividad hacia los niños o adultos o de que no haya presentado ningún comportamiento predatorio (de caza) hacia pájaros, gatos o cualquier otro mamífero.

Si el perro ha manifestado algún tipo de agresión anteriormente, los padres deben consultar a un terapeuta del comportamiento animal. Éste puede evaluar al animal e indicar, si fuese necesario, un plan de trabajo para reducir la probabilidad de que el perro pueda ser agresivo con el nuevo niño.

Los propietarios de perros sin problemas deben saber que sus conductas con la llegada del bebé, al recibir menos atención que antes. El perro puede recurrir a realizar actividades destructivas para llamar la atención o hacerlo simplemente para aliviar el aburrimiento. Puede ocurrir que si se trata al animal más severamente cuando se aproxima al niño, o se le aísla para no molestarle, el perro puede establecer una asociación entre el niño y el nuevo trato. Por ello es aconsejable que el perro participe de la nueva situación familiar, si bien teniendo siempre una constante vigilancia, para que aprenda a incorporar al bebé como un miembro más de la familia.

Es esencial recordar que un animal no debe estar solo con un niño en ningún caso. No porque los perros sean agresivos con los niños por naturaleza, sino porque estos últimos pueden tener reacciones extrañas hacia el animal cuando éste se les acerca para buscar contacto físico, o simplemente para abrazarles para mostrar cariño.

El profesor Talegón aporta algunos consejos en estos primeros encuentros, como es dejar que el perro huela y vea al niño, dedicando especialmente 10 minutos al día a interaccionar activamente con el perro. También avisa de que no hay que dejar totalmente solos al perro y al niño.

No es aconsejable llevar a la mascota a un residencia canina. Es preferible tener al perro vigilado dentro de casa por que esto disminuye la tensión. Los perros incrementan la tensión en las perreras o residencias y se vuelven temerosos a su regreso al hogar, por lo que pueden asociar su estado de miedo con la llegada del bebé. Cuando el bebé entre en casa, el propietario necesitará ayuda. Si no es así, el dueño ha de colocar al animal en otro cuarto hasta que esté tranquilo. Cuando se calme, se podrá probar nuevamente la presentación. El propietario ha de recordar que debe impedir cualquier conducta errónea, antes de que se produzca, sobresaltando al animal para que cese, y entonces, reforzar otra conducta más adecuada. Si el dueño está solo durante las primeras semanas, los animales deben estar guardados en presencia del niño. Es imposible atender a los dos y tener la seguridad de poder reprimir una mala conducta del perro.

Bajo ninguna circunstancia un animal doméstico puede dormir en el mismo cuarto que un niño. Es aconsejable usar un intercomunicador para poder cerrar la puerta de la estancia del bebé mientras duerme.

 

CONSEJOS BÁSICOS

Estos son algunos consejos obtenidos de Vetpunta.com

Hay que comenzar con la educación y socialización del perro desde que es un cachorro o, de lo contrario, es muy probable que se produzcan problemas de dominancia cuando sea adulto.

El perro debe tener juguetes propios a su disposición y sólo jugar con ellos. Por eso, es recomendable quitarle cualquier cosa que haya cogido sin tu permiso.

El que un perro jugando se ponga encima de otro o de las personas es señal de dominancia, por eso no se le debe permitir que lo haga. Es unaposición de autoridad e intenta alcanzarla para saber a qué atenerse. En cuanto se ponga encima se le debe tumbar en el suelo y dejarlo panza arriba un rato, para que asimile que los dominantes sois vosotros.

Hay que utilizar de forma adecuada los premios y castigos, premiándole cuando obedece y castigándole cuando hace algo mal o desobedece. Se conseguirán mejores resultados cuando únicamente premies a los cachorros –refuerzo positivo- que si les regañas -refuerzo negativo-. Tan malo es castigarle sin motivo como no premiarle cuando se lo gana. A veces bastará con una simple caricia.

Los cariños y caricias hacia el perro nunca han de ser gratuitas, sino que deben ser ganadas. Por ejemplo, si quieres mimarlo, lo primero que puedes hacer es darle una orden (siéntate, ven...) y cuando la cumpla, acariciarle.

Los machos alfa tienen el privilegio de poder tocar a otro miembro de la manada siempre que quieran. Por eso es bueno tocarle de vez en cuando, haciendo que se acueste y acariciándole todo el cuerpo, barriga incluida (recordando que ponerse panza arriba es muestra de sumisión). De la misma forma no debes permitirle que él te toque cuando le apetezca.

En la mayoría de las ocasiones el can convivirá con más de una persona. Por eso es importante que toda la familia esté al tanto de estos consejos básicos y procure no confundirle.

 

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