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Perro-dueño, ¿quién pasea a quien?.

 

Hay que enseñar a caminar a nuestras mascotas. 






Un veterinario amigo me ha dicho que las relaciones de paseo de dueño y perro son muchas veces traumáticas y que la faena de salir a pasear a la mascota se convierte en un verdadero suplicio para muchos dueños. “Hay tantos dueños que dirigen el paseo de su perro, como perros que dirigen el paseo de sus dueños” me dice este amigo en tono jocoso.

Estas difíciles relaciones a veces concluyen de manera abrupta porque los dueños abandonan las caminatas al lado de sus mascotas, lo que repercute en el consiguiente estrés de los animales.
Los perros se aburren en casa. Los dueños deben saber que tienen que sacar a sus mascotas diariamente.

La pregunta más recurrente es: ¿qué puedo hacer para que cuando lo saco a pasear no esté siempre tirando la correa?. La respuesta a esta pregunta es simple: hay que enseñar a caminar a los perros.

Nuestro perro  normalmente busca la forma de liderar cualquier situación que se le presente, es algo innato en ellos. Cuando son cachorros y persiguen cualquier objeto, el que llega primero es el que gana.

Lo mismo sucede cuando salimos de paseo. El hecho de tirar y sentir que van delante les permite apoderarse del dominio de la situación y guiar a la 'manada'. Sienten que son los líderes. Para corregir ese comportamiento, como en toda fase del aprendizaje, hay que ubicarlos en el orden jerárquico que les corresponde y hacerles entender que quien dicta las órdenes no son ellos sino sus amos.

Existen muchos métodos para lograr que no tiren. El más fácil consiste en no permitirles, desde que son pequeños, que se adelanten respecto del paso que nosotros llevamos. No requieren de collares especiales pero sí, en principio, de una correa lo suficientemente corta que nos permita llevarlo al lado nuestro. Otra forma que también logra un efecto rápido es la enseñanza mediante el juego, para nuestros amigos jugar es un agrado y les mantiene atentos.

Cuando los saquemos a pasear, debemos cada cierto tiempo cambiar de ritmo, trotar un poco, y después caminar más despacio siempre preocupándonos que nuestro amigo vaya a nuestro lado, con su cabeza cerca de nuestra pierna. Se puede usar la palabra "junto", para indicarle la posición que debe llevar, pronto relacionará esa orden con la acción y se acostumbrará a caminar a tu ritmo, y si lo está haciendo bien sin detenerte baja el brazo y acaricia su cabeza repitiéndole “muy bien”.

Puede suceder que trate de adelantar, entonces deberás darle un pequeño tirón y acercarlo nuevamente a tu pierna y decirle "no", acortando la correa. Cuando notes que el ritmo que lleva en el paseo es el mismo que el tuyo, lentamente suelta la correa y te darás cuenta de que ya no necesitará que esté tensa; por el contrario, casi sin necesidad de ella, él caminará junto a ti.

Esta enseñanza, como todas, requiere de paciencia y práctica, pero rápidamente se logran buenos resultados y se comprueba lo agradable que es pasear y hacer ejercicio junto a tu amigo.

 

 

 

 

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