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La Familia y la Mascota

 

 
 
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¿Cómo el perro y el gato?

 

Algunas pautas para una convivencia satisfactoria entre ambas especies.

He recibido de una amable lectora esta pregunta:

Tengo una gata de tres años y estoy pensando en adoptar un perro, pero como son animales tan distintos, tengo miedo de que se lleven mal.

¿Me podrían ofrecer algunas pautas para que la convivencia
entre ambos no resulte conflictiva?


La adopción de un segundo animal cuando ya hay otro en casa requiere tener en cuenta ciertas pautas para sentar las bases de una convivencia pacífica. Pero cuando se trata de reunir a un perro y un gato, además, hay que considerar las diferencias entre cada especie. Todo es cuestión de encontrar un espacio de coexistencia cómodo para ambos.

Un perro puede aceptar a un gato que ya está en casa y viceversa. Pero resultará más sencillo si ambos animales son cachorros, aunque si no se da esa circunstancia, la convivencia también es posible, es cuestión de tener en cuenta varias pautas como: Dar tiempo a ambos animales para que se acostumbren el uno al otro.

Perro  y gato necesitan unos días para acostumbrarse al olor del nuevo compañero y sentirse cómodos en un territorio que tendrán que compartir.

Hasta que ambos animales se toleren, conviene que los dueños supervisen los acercamientos y la aceptación entre el gato y el perro. Si la convivencia entre ambos animales se complica los primeros días, es aconsejable separarles y preparar encuentros esporádicos hasta que acepten mejor la presencia el uno del otro.

El perro puede estar sujeto con una correa extensible por el dueño cuando está con el gato para evitar accidentes.

A medida que ambos animales consoliden su amistad, podrán estar libres de cortapisas y compartir espacio.

Conviene que tanto el perro como el gato no crean que el nuevo compañero invade su terreno.

Por ello, es aconsejable que el perro no se acerque a la comida y el arenero del gato y éste no lo haga a la cama y juguetes del can.

Los dueños pueden supervisar que no haya demasiadas interferencias de un animal en el terreno del otro, hasta que no se limen las posibles asperezas que pudieran existir entre ambos.

No obstante, hay que tener en cuenta que, aunque la convivencia entre un perro y un gato es totalmente viable y posible, hay casos complicados de perros que resultan muy intolerantes con los gatos y no pueden evitar sacar a la luz su instinto cazador con los felinos y perseguirlos con el afán de atraparlos.

En este sentido, los responsables del albergue donde se adopte al perro pueden informar del carácter del animal para que se adapte lo mejor posible a la convivencia con el gato.

No hay que olvidar que hay grandes historias de amistad entre perros y gatos y que el refrán: se llevan como el perro y el gato no obedece a la realidad.

De hecho, cada vez son más los hogares españoles que donde viven perro y gato.

  

 

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