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La Familia y la Mascota

 

 
 
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El duelo de los perros ante la muerte de sus dueños.


Está comprobado que perros y gatos sienten las ausencias de los seres queridos.

Muchos dueños de perros comunican, por experiencia propia y por los testimonios de amigos, el cambio de comportamiento que han experimentado sus perros cuando ha muerto una persona próxima.

En el campo de comportamiento animal queda mucho por descubrir.

Pero la experiencia de las personas que han convivido con perros coincide en muchos aspectos.

Lo cual arroja conclusiones importantes sobre la vida emocional de los perros, como que pueden caer en una depresión, por la tristeza de perder a un ser querido.

Cada vez existe más conciencia y sensibilidad con respecto a nuestras semejanzas y conexiones con las emociones de los animales.

Cuando un perro forma parte de una familia, ya sea de congéneres o de humanos, se crean unos fuertes lazos afectivos y la necesidad de la unión al grupo, como forma de sobrevivir.

Y es que, gracias al núcleo familiar, el perro cubre necesidades que van desde la alimentación, hasta el cobijo, la protección o el cariño.

Cuando la estructura del grupo se modifica por la desaparición de uno de los miembros, el animal se ve afectado por el cambio en la jerarquía de la familia y echa de menos al que se va.

Tanto es así, que hay historias muy tiernas y conmovedoras sobre perros que velan la tumba de sus dueños o recorren cientos de kilómetros en busca de su hogar, guiados por su olfato e instinto.

Historias conmovedoras

Uno de los casos más conocidos en este sentido, y que ha sido llevado a la gran pantalla, es el del perro japonés llamado Hachiko.

Este perro salía a buscar a su dueño todos los días a la estación de tren y cuando murió, siguió acudiendo en busca de él, todos los días a la misma hora. Así lo hizo durante diez años, hasta que él mismo murió. El perro Hachiko tiene una estatua en Japón, donde es conocido como "el perro fiel". 

Aunque no existen demasiados estudios científicos al respecto de las emociones de los animales que resulten concluyentes y los humanos somos, en general, reticentes a reconocer la capacidad de perros o gatos de tener sentimientos y emociones, los animales sienten pena, añoranza o tristeza y, quienes mejor lo saben, son quienes han vivido en primera persona la tristeza que siente su mascota tras la muerte de un ser querido.

Aunque perros o gatos no tienen un concepto tan definido de lo que supone la muerte de un ser querido, como en el caso de las personas, ellos también echan de menos a quienes se van y se pueden llegar a deprimir mucho.

Perros o gatos siguen el rastro olfativo de la persona que se fue y lo buscan en los lugares donde compartieron experiencias de amistad y complicidad.

La dependencia emocional entre los animales y sus dueños existe; perros y gatos sienten las ausencias de los seres queridos.

Los síntomas de que el perro o el gato echan de menos a las personas desaparecidas son: falta de apetito, decaimiento, apatía y cambio de comportamiento.

Para conseguir que el animal recupere su ánimo y su ritmo habituales es recomendable que el perro mantenga su nivel de actividad, como los paseos diarios.

También se le puede ayudar, dedicándole algo más de tiempo para jugar con él y así conseguir que se sienta más acompañado.

Los perros y los gatos se pueden deprimir hasta tal punto que lleguen a necesitar tratamiento psicológico y farmacológico para superar el bache.

Por ello, si transcurrido un mes de la pérdida del ser querido, el perro sigue con síntomas como: abatimiento, inapetencia, pérdida de peso o demasiadas horas de sueño, es recomendable consultar al veterinario.
 


  

 

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