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La Familia y la Mascota

 

 
 
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Perros escarbadores: ¿a qué se debe?


Un animal escarbador compulsivo es un firme candidato para padecer ansiedad.

Un amable lector afirma que su perro pastor alemán escarba con mucha frecuencia, tanto en el jardín, como en casa.

"De hecho-nos dice- ha producido algún destrozo en casa a causa de esta costumbre".

Este lector quisiera saber a qué se debe este comportamiento y si hay alguna manera de corregirlo.

La acción de escarbar en los perros responde a un instinto ancestral heredado de los lobos. Las zarpas de los cánidos (perros y lobos) están preparadas para arañar superficies blandas con el fin de desgarrarlas. De esta forma, pueden hacer hoyos en la tierra para esconder la comida que les sobra.

Escarbar, no solo obedece al afán del perro por crear una pequeña despensa. El instinto canino es tan potente que, incluso los perros domésticos, con sus necesidades alimenticias cubiertas, buscan lugares donde esconder sus tesoros.

Aunque, también puede darse el caso de que haya comida o alguna otra sustancia que llame la atención del perro bajo tierra.

Por otro lado, después de defecar, el perro pueden escarbar para echar tierra encima de las heces. La razón de este comportamiento es que pretende dejar una marca visual, además de la olorosa, para otros congéneres.

Asimismo, en verano, los perros pueden escarbar cuando tienen calor para buscar un lugar fresco, en la sombra. De esta manera, si el animal hace un hoyo en la tierra del jardín, podremos estar casi seguros de que prepara un lugar donde tumbarse, que no sea caluroso.

Escarbadores compulsivos

Por otro lado, conviene atender a los perros escarbadores compulsivos, ya que puede reflejar un problema de ansiedad en el perro. El hecho de que un perro escarbe se puede convertir en un problema de convivencia cuando destroza las puertas o el mobiliario de casa.

En estos casos, es recomendable consultar al veterinario, ya que el animal escarbador compulsivo es un firme candidato para padecer ansiedad. 

Si nos fijamos, las zarpas y garras de perros y gatos son diferentes, porque cumplen diferentes funciones.

Si se presta atención a las uñas de un perro o de cualquier cánido (lobos), éstas tienen forma roma (sin punta). Es decir, están preparadas para escarbar, correr y andar. 

Por su parte, las garras del gato son muy distintas a las zarpas del perro. Los felinos las tienen retráctiles y puntiagudas porque las usan para escalar y trepar por los árboles, y no para escarbar como los perros. 

Las zarpas de un perro están en buen estado si el perro camina lo suficiente.

De ahí que cuando un can es muy mayor y tiene su movilidad reducida, por problemas como la artrosis, se refleja en el estado de sus uñas: son demasiado largas y acaban por deformarse.

Así es que: perro escarbador sí, pero en su justa medida. 


  

 

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