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La Familia y la Mascota

 

 
 
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Educar al perro en positivo.


El perro entiende mejor el premio cuando su comportamiento es adecuado que los castigos en las conductas inapropiadas.


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Educar al perro sin usar el castigo es el método idóneo y recomendado de manera habitual por los educadores y etólogos caninos.

Esta modalidad se denomina educación en positivo y conviene comenzar con ella desde que el animal es un cachorro.

Los castigos físicos se deben evitar con el perro, porque tienen como consecuencia que el animal sufra traumas que le conviertan en un perro miedoso y de reacciones imprevisibles.

De hecho, hay ciertas razas caninas muy sensibles a los castigos físicos e incluso a las reprimendas con un tono de voz elevado, como en el caso del bóxer. El perro entenderá mejor los premios y refuerzos positivos, que los castigos con las conductas inapropiadas

Con la educación en positivo, se pretende motivar al animal para que repita lo que hace bien. Es decir, si se pretende que el perro acuda cuando se le llama, conviene ofrecerle una recompensa cuando lo haga.

Puede ser una galletita canina o incluso felicitarle verbalmente y acariciarle. De esta manera, el perro sabrá que eso es lo que su dueño espera de él y que además obtiene un estímulo que le agrada.

La constancia y la coherencia son fundamentales para obtener resultados con la educación en positivo del perro. Imagine que el animal ha hecho algo bien, pero el despistado dueño o dueña no le ofrece su premio habitual, entonces el perro se desmotiva y no entiende por qué en esa ocasión no ha habido una consecuencia agradable por su conducta adecuada.

La paciencia es clave para educar al perro. Se trata de un camino de largo recorrido que exige empatía y comprensión por parte de los educadores.

La educación, necesaria

Según valoraciones del sector de la educación canina, se calcula que alrededor de un 95% de los perros que acuden a un adiestrador por problemas de convivencia con él en casa, no han recibido una educación adecuada. Y es que, no hay que confundir la educación en positivo del animal con la ausencia total de normas de comportamiento en casa.

Un perro necesita que los dueños le marquen unos límites para saber cómo actuar. De lo contrario, el animal se descontrolará, se estresará y adquirirá pautas de comportamiento inadecuadas, que más adelante son difíciles de corregir.

Lo aconsejable con la educación del perro en casa es plantearlo como una actividad que reporta satisfacciones y ayuda a reforzar la relación con el animal y no como un suplicio que genera tensiones en casa con el perro.

La educación forma parte de la atención del perro y, como todo en la vida, es mejor plantearlo en positivo para obtener momentos de felicidad y disfrutar de la maravillosa experiencia que supone compartir la vida con un perro.

  


 

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