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Un gran Artículo que nos explica el poder
de nuestras mascotas y lo feliz que nos hacen

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Nuestras Mascotas se vinculan emocionalmente al ser humano más que cualquier otra especie.
Parker no me deja discutir; cada vez que tengo una riña con mi novio viene hacia nosotros y se pone en medio. Si estamos sentados en el sofá apoya su cabeza entre los dos y nos mira, a veces nos pone la pata encima y no se marcha hasta que cambiamos nuestro tono de voz y siente que estamos más tranquilos. Otras veces, cuando me ve triste, viene, se sienta a mi lado y sin hacer nada más que mirarme, me reconforta y me anima. Parker es un terapeuta excelente. 

Los perros se vinculan emocionalmente al ser humano más que cualquier otra especie. Sienten nuestra tristeza, nuestro enfado, el miedo o la alegría. Son capaces de empatizar con nuestras emociones mucho mejor que algunos de nuestros congéneres.

Nos reconfortan cuando estamos decaídos, nos ayudan a superar la pérdida de un ser querido y reducen el sentimiento de soledad. Una amiga me contaba el otro día que su perro le lame las lágrimas de la cara cuando llora. 

Nos dan amor incondicional. No importa lo que hagamos, ellos siempre estarán ahí, ofreciendo cariño y lealtad sin esperar nada a cambio. Son tremendamente agradecidos y se conforman con muy poco, unos minutos de atención al día les bastan para querernos toda la vida.

Un amigo nos contaba como sus perros lo saludan efusivamente cuando llega a casa después del trabajo. Dice que sus hijos adolescentes están un poco celosos del buen trato que reciben los animales, y que él les responde: “cuando me tratéis la mitad de bien que ellos, os mimaré del mismo modo”.

Gracias a ellos mantenemos una vida más activa tanto física como socialmente. Paseando a diario, mejoramos nuestra salud y también interactuamos con más personas cuando caminamos acompañados de un perro. Son grandes aliados de las personas tímidas o poco extrovertidas, facilitan la socialización y sirven de ayuda para entablar conversaciones con más gente. Además, es una manera estupenda de ligar.

Desde que paseo con Parker me encuentro mejor fisicamente y tengo nuevos amigos.

Son amigos perrunos, “la perripandi”, como algunos la llamamos. Los veo todos los días, hacemos excursiones al campo, charlamos y nos divertimos paseando y jugando con nuestros compañeros peludos.

La compañía de nuestros animales nos ayuda a relajarnos: jugar con ellos, acariciarlos o simplemente observarlos aumenta la cantidad de oxitocina en nuestro organismo. Esta sustancia química, conocida como “la hormona del amor”, hace que nuestro cerebro se sienta bien. No se me ocurre mejor terapia anti-estrés que abrazar a mi perro.

Desde que Parker está conmigo soy más disciplinada y ordenada. Un perro en casa ayudará a los niños a ser más responsables y a respetar a los animales. Resultan de gran ayuda a las personas ancianas para sobrellevar el deterioro mental y físico, además del cariño y compañía impagable que ofrecen. Cuando ingresaron a mi abuelo en el hospital, su perra permaneció junto a su cama hasta que él volvió a casa.

Nos hacen reír y disfrutar del momento. Tenemos que estar atentos a lo que hace nuestro perro a cada instante cuando lo paseamos y para poder seguir su ritmo, tenemos la mejor excusa para dejar a un lado distracciones como fumar o estar con el teléfono móvil en la mano. De este modo les prestaremos toda nuestra atención y por supuesto, reiremos con ellos y disfrutaremos de su compañía. Cada vez que los llevamos por un sitio diferente, disfrutan olisqueando, observando y corriendo por todas partes como si no lo hubieran hecho nunca. Ellos sí que saben disfrutar del momento. 

Pueden pensar que exagero cuando digo que mi perro me hace mejor persona, pero realmente creo que es así. Me hace ser más tolerante, paciente y amable con los que están a mi alrededor y la gente que me cruzo por la calle.

Con sus lametazos me reconforta, me siento feliz cuando me mira con sus ojazos marrones, porque estoy segura de que me quiere de verdad, no me juzga y confía en mí ciegamente. Ver su hocicote en mi cara por las mañanas hace que el día empiece de la mejor manera, con una gran sonrisa.


Por Yasmina Rodriguez (El Imparcial)


 

Una Linda Historia La historia de Nakio RICOCHET, El perrito surfero
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